Franco Baresi, una historia de lucha, carácter y amor

1 Mar

Desde muy temprana edad, Franco Baresi soñaba con el fútbol. Sin descanso, su fijación por el deporte que lo inspiraba lo llevaba a jugar durante horas en su pueblo natal, Travagliato.

A la corta edad de 13 años, tras perder a su madre Franco decidió que su futuro era jugar al futbol y cumplir el sueño que desde siempre su madre alimentó con motivación y esperanza.

En 1976, ya con 15 años el afán por mostrar sus cualidades lo llevó junto a su hermano Giuseppe a probar suerte en un grande de Europa, el Inter de Milán. Aquel equipo apodado “La grande Inter” que en la década de los 60’s de la mano de Helenio Herrera y Luis Suarez había conquistado dos copas de Europa, dos Intercontinentales y tres “scudettos”. Por desgracia, los designados consideraron que Franco era un pequeño marinero para tan magno transatlántico y lo descartaron.

El rechazo del club Nerazzurri no desanimo a Franco y por el contrario lo motivó y le dio fuerza para pensar que si su destino no era azul del cielo, tal vez el rojo alumbraría la llama en su corazón. Tras presentarse un par de veces en el AC Milan y no obtener buenos resultados, a la edad de 16 años decidió intentarlo la tercera y última vez, donde consiguió entrar a la división juvenil.

Tras un par de años marcados por el esfuerzo y la constancia, a los 18, Baresi se hizo un espacio y se consolidó en la dura defensa Rossonera.

Un año más tarde, el Milan lograba un Scudetto que marcaría la historia del club. 1980, el año de oscuridad para “el Diablo”, se descubría una red clandestina de apuestas que implicaba a integrantes del club, desde dirigentes, pasando por entrenadores y jugadores. A pesar de esto, nunca se sospechó de Baresi quien se mantuvo limpio y alejado de cualquier posibilidad de enriquecimiento ilícito, pero el club perdió la categoría y descendió a la Serie B. Baresi, enamorado del club que le había permitido cumplir su sueño, se mantuvo fiel y continúo luchando por recuperar la categoría y el estatus del mismo.

El Milan logró ascender una temporada más tarde, pero la reforma por la pérdida de categoría había dejado grandes deterioros en aquella plantilla que había sido campeona y el Milan volvía a descender la siguiente temporada.

Baresi con 22 años accedió a la capitanía que le otorgó Liedhom, el entrenador le entregó un equipo que venía en reestructuración con el fin de que lo liderara y fuera su portavoz dentro y fuera en el campo. En su afán por mantener un equipo liderado desde adentro, Liedhom le transmitió a Baresi los conocimientos de una idea que modificaba el entendimiento de cómo se concebía una defensa en el fútbol mundial. Liedhom le enseñó a Baresi a jugar con una defensa en zona. 1986, llegaba al Milan quien cambiaría la historia y daría un giro al futbol mundial.

Imagen tomada de internet

Silvio Berlusconi se hacía con la presidencia del club y no esperó para emitir su primer comunicado, el nuevo entrenador del AC Milan, sería un tal Arrigo Sacchi, un entrenador revolucionario que ascendió al Parma a la Serie B, que era amante del fútbol total y ponía su mirada más allá del catenaccio, al cual como apoyo para su gestión ficho a Van Basten, Carlo Ancelotti y Ruud Gullit. Este equipo (“Los inmortales de Sacchi”) lograría tres años más tarde ganar dos veces seguidas la copa de Europa.

Baresi, mejor acompañado que nunca manejaba el vestuario y su defensa como un auténtico líder, una defensa compuesta por Costacurta, Tassotti, Maldini y él.

La defensa que comandada Baresi jugaba muy adelantada en el campo, a pocos metros de la mitad del campo. Baresi y sus compañeros hicieron del fuera de juego un arte, una trampa que jugaba en contra de los delanteros más peligrosos.

Diez años después, durante la segunda mitad del año 1997, Baresi, quién había jugado 20 temporadas con el AC Milan y había ganado nada menos que, 6 Scudettos, 4 supercopas de Italia, 3 Copas de Europa y 3 Intercontinentales decidió ceder la capitanía al joven y visionario Paolo Maldini.

En reconocimiento a una de las más grandes leyendas que ha tenido, el AC Milan decidió retirar la camiseta de Franco Baresi, la cual continúa colgada en los históricos muros del San Siro y nunca más nadie podría vestir el dorsal número 6.

Por Rafael Navas C.
@rafaelnavas14

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